
La Habana/Todo aquel que se haya acercado por alguna u otra razón al opositor José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), en su domicilio de Santiago de Cuba, está siendo hostigado por la Seguridad del Estado. Detenciones, citaciones y amenazas, en la vía pública o en la unidad policial, e incluso robos o acoso sexual. Ferrer desgrana a 14ymedio vía telefónica lo que tienen que sufrir no solo los que lo visitan, sino vecinos que no tienen relación con él.
Más de una decena de casos han ocurrido tan solo en la última semana, el último de ellos, este mismo martes. “A un cuentapropista que vende viandas y arroz le acaban de ocupar un saco de arroz que nosotros ya le habíamos pagado”, cuenta el líder de la Unpacu, quien en su vivienda, sede también de la organización, en el barrio de Altamira, da de comer y atiende necesidades médicas básicas de numerosos “casos sociales”, es decir, gente en extrema pobreza. “El que hizo este robo, que ellos llaman ocupación, fue el tal agente Mario”, refiere Ferrer del oficial de la Seguridad del Estado encargado de las intimidaciones al entorno del opositor.
No solamente le quitaron el arroz al comerciante, sino un saco de frijoles que tenía apalabrado con la Unpacu. “No lo habíamos pagado pero ahora, por una cuestión moral, lo vamos a pagar”, dice Ferrer. Además, a la hermana de ese vendedor, que se encarga de llevar los productos hasta el domicilio del opositor, “la policía política le quitó el móvil”.
No solamente le quitaron el arroz al comerciante, sino un saco de frijoles que tenía apalabrado con la Unpacu
Esta intensa cadena de hostigamientos comenzó hace una semana, explica el disidente, con la detención de Fernando González Vaillán, miembro de la Unpacu. La Policía le quitó 1.160 pesos “destinados a comprar viandas para los alimentos de los casos sociales”, refiere Ferrer, y se lo llevó a la Unidad de Operaciones Criminales del Reparto Versalles.
Enseguida llegó la citación policial y amenazas de cárcel para Josefina, una de las cocineras que elaboran los alimentos en la sede de la organización, y la detención de José Caridad Pilena, tío político de la esposa de José Daniel Ferrer, Nelva Ortega, quien ayuda también en la cocina de la Unpacu. “Lo detuvieron y le robaron 2.500 pesos destinados a comprar plátanos burros”, narra el opositor, y lo amenazaron con “entre cinco y diez años de prisión si seguía viniendo aquí, a casa de su sobrina”.
De un modo parecido amedrentaron a un vecino de Ferrer y Ortega, Francisco Blanco Robinson, llevado, al igual que Pilena, a la Segunda Unidad Policial de Santiago de Cuba, conocida popularmente como El Palacete, en el centro de la ciudad, cerca del parque Céspedes. “Le quitaron cerca de 4.000 pesos que llevaba, que no eran propiedad de la Unpacu, eran propiedad de un pariente de él que había vendido un poquito de aceite que había conseguido”, detalla el opositor. “Se lo quitaron porque creyeron que estaba comprando para la Unión Patriótica de Cuba”.
Este lunes, fue un carretillero el que sufrió este tipo de robos por parte del “agente Mario”. El hombre había acarreado hasta el domicilio de Ferrer leña recolectada por las mismas personas que acuden a la sede a comer. “El hombre, en un gesto muy humano, no quiso cobrar, pero de todas maneras le regalé 500 pesos para que pudiese resolver, no sé, una libra de arroz, dos libras de arroz. Se fue y a las dos cuadras de haber salido de nuestra vivienda, la policía política lo detuvo, lo registró y le quitó los 500 pesos”, denuncia el activista.
Otra voluntaria en el comedor, “que no es opositora”, aclara Ferrer, también fue detenida y amenazada cuando traía del hospital, en un taxi pagado por el disidente, a una anciana, muda, que había llegado horas antes a la sede de la Unpacu con una hipoglucemia, en muy malas condiciones de salud. En plena calle la Policía paró el taxi. “Le dijeron que estaba trabajando con un terrorista, que yo soy un terrorista. Debe ser por darle comida y atención médica a personas que mucho lo necesitan, me imagino que ese es el peor terrorismo que se puede hacer en Cuba”, narra Ferrer. “Le dijeron que ella podía ir presa por estar aquí”.
Asimismo salieron al paso del primo de Ferrer, Daniel Ferrer Jiménez –que tampoco es activista, sino que simplemente lo ayuda por amistad, puntualiza el opositor–, cuando llevaba a un centro sanitario a una señora enferma de cáncer a la que le dio una crisis en la sede de la Unpacu. “Se le atravesó un carro patrulla delante, como si se tratase de una operación antinarcóticos”, relata el disidente, y en la Segunda Unidad le quitaron el carné de identidad, “que no le han devuelto” y lo amenazaron también “con que iba a ser detenido cuantas veces venga aquí y que va a ser encarcelado porque yo soy un terrorista”.
Al taxista también le cayó su porción de acoso: “Le quitaron los documentos, le dijeron que tenía que irlos a recoger luego a la unidad de la policía. Allí le dijeron que no puede darnos servicio, que está prohibido porque yo soy un terrorista muy peligroso y que a mí no se me puede dar ningún tipo de servicio porque quien me dé servicio o me sirva de alguna manera puede ser encarcelado”.
“Esa es la frase de todos los días: José Daniel es un terrorista, y vamos a encarcelar a todo el que vaya a casa de José Daniel”, lamenta el opositor, que continúa: “Y a José Daniel también lo vamos a desaparecer. A José Daniel lo vamos a encarcelar y más nunca va a salir de la prisión”.
Los ataques llegan incluso a personas que apenas tienen relación con el disidente. Así, una vecina “a la que no dejan vivir” y cuya única falta es ser hermana de otra voluntaria en el comedor. “Todo parece indicar que el agente Mario está muy interesado sexualmente en ella y la detienen constantemente, le dice que la va a encarcelar porque dice que ella colabora con nosotros y que si la ve con un teléfono filmándolos a ellos, cosa que me consta que ella no está haciendo porque no quiere buscarse problema, la va a detener”.
Los ataques llegan incluso a personas que apenas tienen relación con el disidente. Así, una vecina “a la que no dejan vivir” y cuya única falta es ser hermana de otra voluntaria en el comedor
Por si este panorama fuera poco, el lunes, añade Ferrer, “el omnipresente agente que se hace llamar Mario y una trabajadora social” reunieron, en diferentes grupos, a los más de 200 “casos” que atiende la Unpacu “y les dijeron que les van a quitar la asistencia que tienen por bienestar social, que rondan los 1.500 y 1.800 pesos, si siguen recibiendo alimentos aquí”.
“Que aquí no pueden recibir alimento, que no pueden venir, y que van a recogerlos, los van a montar en un ómnibus y se los van a llevar para el hospital psiquiátrico Gustavo Machín donde ya se han muerto más de tres casos de estas personas que hemos estado ayudando durante años”, clama el opositor. El chantaje tuvo sus efectos. “Ayer, el número de personas que vinieron en busca de ayuda se redujo a 110, cuando el viernes pasado habían sido 268 y el jueves 267”.
Excarcelado a inicios de enero tras una negociación entre la Administración de Joe Biden y el régimen cubano con la intermediación del Vaticano, José Daniel Ferrer —condenado a 25 años de prisión en la Primavera Negra de 2003, liberado en 2011 tras una negociación con la Iglesia católica, y detenido de nuevo 11 de julio de 2021— no ha dejado de ser acosado por la Seguridad del Estado. El pasado 7 de febrero, un fuerte operativo policial rodeaba su casa, después de que el líder de la Unpacu se negara a acudir a una citación ante un juez.
“Asistir sería aceptar que estoy bajo el estatus de prisión domiciliaria. No acepto ese estatus: solo aceptaría estar en libertad”, expuso entonces el disidente en una llamada con 14ymedio.